El cambio de los hábitos de consumo de la música debido a la situación COVID-19

 

Son varios los estudios que muestran el efecto de la música en nuestro cuerpo. La actividad musical implica a casi todas las regiones del cerebro, y casi todo el subsistema neurológico. Cuando una persona escucha música, se produce un cambio en su sistema endocrino, que aumenta la liberación de endorfinas que se relaciona con el sistema nervioso e inmunològico. La música despierta, evoca y provoca emociones y sentimientos. Escuchar determinados tipos de música puede ser de gran ayuda en situaciones de crisis. 

En general, en situaciones complejas de mayor soledad y ansiedad, las personas necesitamos escuchar música con elementos de familiaridad que nos recuerde quiénes somos y con la que podernos identificar y conectar de forma natural. La música nos sirve de apoyo frente a un futuro incierto. 

La actual situación de pandemia por COVID-19, ha variado nuestros hábitos de consumo musical. La mayoría de personas prefieren música relajante, música instrumental calmante, nostálgica y familiar. Música que nos lleve a tiempos anteriores. Según los datos de Spotify, en abril 2020, se registró un aumento del 54% de reproducción de música de los años 50s, 60s, 70s y 80s. Ello fue asociado a una caída del 28% de popularidad de las listas de éxitos de aquel momento. 

 

Si estas interesado/a, puedes leer más en este enlace: https://theconversation.com/covid-19-por-que-en-los-malos-momentos-nos-aferramos-a-la-musica-que-nos-resulta-mas-familiar-139042

 

Ressonem!

2021-01-21T09:12:44+00:00

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